Hora Nova. Noviembre 2021

 

Una colección convertida en archivo de cine

Por Josep M. Bernils – 23 Noviembre, 2021

 

El figuerense Lluís Benejam empezó coleccionando programas de mano
y hoy su fondo es reconocido internacionalmente
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Lluís Benejam i Buhigas (Figueres, 1954) es un personaje singular, de esos que harán historia en la ciudad y en la comarca, aunque a día de hoy a mucha gente quizás no lo acaba de ver o de valorar suficientemente su pasión por el coleccionismo. Desde finales de los años 60, que empezó a recoger los programas de mano que se entregaban en las salas de cine, hasta el día de hoy, en su colección han pasado muchas cosas y ha evolucionado hasta configurarla en un
archivo de primera magnitud, valorado internacionalmente.
 
Le cuesta dar cifras precisas, porque su colección se amplía de forma constante, básicamente a través de donaciones y de intercambios, pero también de adquisiciones en mercados de antigüedades. Si lo medimos a traza grande, en su colección se encuentra material impreso de más de 30.000 películas y dispone de 27.000 carteles. Si se tiene en cuenta que a lo largo de la historia del cine se calcula que se han llegado a registrar unas 40.000 películas, esto ya da una pista sobre la magnitud de su fondo.
 
Ahora vive retirado en una masía restaurada de Capmany, donde reúne buena parte de este material clasificado de forma precisa y minuciosa y al que le dedica muchas horas, día sí día también. Quien visita su espacio puede pensar que nos encontramos ante un caos de papeles y utensilios relacionados con el cine que están hacinados, pero muy lejos de ello. Hay una clasificación y un orden extraordinarios, como no podía ser de otra forma de una persona metódica en su manera de trabajar que muchos ya habíamos conocido en el ámbito profesional.
 
Benejam trabajó en el mundo de la imprenta de muy joven, hasta que junto a su mujer, Lourdes Collgros, fundaron Fotocomposición Roger, una empresa avanzada a su tiempo en el mundo de las artes gráficas que traspasaron a raíz de su jubilación. Allí se ganó una merecida fama de buen profesional y por eso le llegaban encargos de todas partes.
 
LOS INICIOS. Lluís recuerda que «mi afición al coleccionismo empezó cuando trabajaba en la imprenta y se reimprimian los programas de mano de los cines de Figueres». Esto ya ha desaparecido y muchos lectores ni sabrán de qué les hablamos. Me refiero a unas hojas de mano donde se reproducía —primero en blanco y negro o un solo color y más tarde en cuatricromía— el cartel de la película y en el anverso se explicaba el argumento, los horarios e incluso había publicidad comercial.
 
Este afán coleccionista quedó acotado hasta el año 1995 —durante todo ese período, como es ley de vida, se casó, tuvo dos hijas y fue creciendo profesionalmente— cuando entonces se fijó en el resto de materiales que complementaban la información gráfica de cada filme. Aquí empezó un vuelco trascendental en su colección para convertirse en un verdadero archivo.
 
Benejam recuerda que «en 1995 se celebró el centenario del cine y me propusieron realizar una exposición en el Círculo de Bellas Artes de Sabadell, que después fue itinerante por otras ciudades, donde mostraba programas de mano antiguos. Sin embargo, este material se dejó de dar a principios de los años 80 y, por tanto,  no disponía información impresa de los últimos años para realizar la exposición».
 
Añade que «a partir de ese momento fui a visitar a diferentes empresarios de cine por si podían facilitarme el material necesario para completar dicha exposición. Les estoy muy agradecido, tanto por lo que me dieron como por el hecho de que conocí lo que llamo “la despensa de los cines”. Se trata de salas o almacenes llenos de carteles, guías, fotografías, carteleras. Todo un material de coleccionismo casi abandonado, que para mí supuso todo un descubrimiento y un filón para ir incorporando».
 
Paralelamente, en aquellos años empezaron a abrirse salas multicines de la misma forma que se cerraban antiguos cines que se veían imposibilitados de competido con las nuevas modas. «Eso quería decir que la mayoría de material guardado iría a parar, irremediablemente, a la desechería. Tuve muy claro que era necesario salvaguardar todo lo posible y todo ello me motivó para crear un archivo de cine», explica.
 
Hoy en día, en el Archivo-Colección Lluís Benejam encontramos un importante fondo documental sobre todas las salas de cine que ha habido en la ciudad y algunas de la comarca. En paralelo, el grueso lo componen los carteles y programas de mano ya mencionados, las guías publicitarias y los pressbooks (material de papel utilizado por las distribuidoras para facilitar información de las películas a críticos y empresarios de cine), los fotocromos o lobbycards (unas fotografías de tamaño medio en las que salen escenas de la película y que se ponían en las entradas de los cines), libros, discos de vinilo y CD, murales, diapositivas publicitarias y de prensa, etc.
Todo ello puede consultarse en la página web www.archivocine.com.
 
Todo ello está clasificado de forma meticulosa, hasta el punto de que cuando a Benejam se le pide cualquier dato, lo encuentra en pocos segundos. Es consciente de que la parte en papel de su archivo está llegando a su fin. «Cada vez más, todo se hace en digital. Han desaparecido los programas de mano, la información para distribuidoras y periodistas en papel, los fotocromos… Cada vez se editan menos carteles», comenta no sin cierta nostalgia. Cuando hablamos del futuro de la colección, aparecen las incógnitas. Benejam está plenamente activo, pero evidentemente no deja de preocuparse por el mañana. Para pensar en ello.

Una col·lecció convertida en arxiu de cinema

Per Josep M. Bernils – 23 Noviembre, 2021

 

El figuerenc Lluís Benejam va començar recollint programes de mà
i avui el seu fons és reconegut internacionalment
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Lluís Benejam i Buhigas (Figueres, 1954) és un personatge singular, d’aquells que faran història a la ciutat i a la comarca, encara que a dia d’avui a molta gent potser no li acabi de veure o de valorar prou la seva dèria pel col·leccionisme. Des de finals dels anys 60, que va començar a recollir els programes de mà que es lliuraven a les sales de cinema, fins al dia d’avui, en la seva col·lecció han passat moltes coses i ha evolucionat fins a configurar-la en un arxiu de primera magnitud, valorat internacionalment.
 
Li costa donar xifres precises, perquè la seva col·lecció s’amplia de forma constant, bàsicament a través de donacions i d’intercanvis, però també d’adquisicions en mercats de vell. Si ho fem a traça grossa, la seva col·lecció disposa de material imprès de 30.000 pel·lícules i disposa de 27.000 cartells. Si es té en compte que al llarg de la història del cinema es calcula que s’han arribat a registrar unes 40.000 pel·lícules, això ja dóna una pista sobre la magnitud del seu fons.
 
Ara viu retirat en una masia restaurada de Capmany, on aplega bona part d’aquest material classificat de forma precisa i minuciosa i al qual hi dedica moltes hores, dia sí dia també. Qui visita el seu espai, pot pensar que ens trobem davant d’un caos de papers i d’estris relacionats amb el cinema que estan amuntegats, però ben lluny d’això. Hi ha una classificació i un ordre extraordinaris, com no podia ser d’una altra manera d’una persona metòdica en la seva manera de treballar que molts ja havíem conegut en l’àmbit professional.
 
Benejam va treballar en el món de la impremta de ben jove, fins que amb la seva dona, Lourdes Collgros, varen muntar Fotocomposició Roger, una empresa avançada al seu temps en el món de les arts gràfiques que varen traspassar arran
de la seva jubilació. Allà es va guanyar una merescuda fama de bon professional i per això li arribaven encàrrecs d’arreu.
 
ELS INICIS. En Lluís recorda que “la meva afició al col·leccionisme va començar quan treballava a l’impremta i composàvem els programes de mà dels cinemes de Figueres”. Això ja ha desaparegut i molts lectors ni sabran de què els parlem. Em refereixo a unes octavetes on es reproduïa –primer en blanc i negre o un sol color i més tard en quadricromia- el cartell de la pel·lícula i a l’anvers s’explicava l’argument, els horaris i fins i tot hi havia publicitat comercial.
 
Aquest afany col·leccionista va quedar acotat fins a l’any 1995 –durant tot aquell període, com és llei de vida, es va casar, va tenir fills i va anar creixent professionalment- quan aleshores va fixar-se amb la resta de materials que complementaven la informació gràfica de cada film. Aquí va començar un tomb transcendental en la seva col·lecció per tal d’esdevenir un veritable arxiu.
 
Benejam recorda que “el 1995 es va celebrar el centenari del cinema i em van proposar fer una exposició al Cercle de Belles Arts de Sabadell, que després va ser itinerant per altres ciutats, on mostrava programes de mà antics. Aquest material, però, es va deixar de donar a principis dels anys 80 i, per tant, de seguida vaig veure que per tenir una col·lecció al dia em faltava material”.
 
Afegeix que “a partir d’aquell moment vaig anar a visitar diferents empresaris de cinema per si podien facilitar-me el material necessari per completar aquella exposició. Els estic molt agraït, tant pel que em varen donar com pel fet que vaig conèixer allò que anomeno “el rebost dels cinemes”. Es tracta de sales o magatzems plens de cartells, guies, fotografies, cartelleres. Tot un material de col·leccionisme quasi abandonat, que per mi va representar tot un descobriment i un filó per anar incorporant”.
 
Paral·lelament, en aquells anys, van començar a obrir-se sales multicinemes de la mateixa manera que es tancaven antics cinemes que es veien impossibilitats de competit amb les noves modes. “Això volia dir que la majoria de material guardat aniria a parar, irremeiablement, a la deixalleria. Vaig tenir molt clar que era necessari salvaguardar tot el que fos  ossible i tot plegat va motivar-me per crar un arxiu de cinema”, explica.
 
Avui en dia, a l’Arxiu-Col·lecció Lluís Benejam hi trobem un important fons documental sobre totes les sales de cinema que hi ha hagut a la ciutat i algunes de la comarca. En paral·lel, però, el gruix el composen els cartells i programes de mà ja esmentats, les guies publicitàries i els pressbooks (material de paper utilitzat per les distribuïdores per facilitar informació de les pel·lícules a crítics i empresaris de cinema), els fotocroms o lobbycards (unes fotografies de mida mitjana en què surten escenes de la pel·lícula i que es posaven a les entrades dels cinemes), llibres, discos de vinil i CD, murals, diapositives publicitàries i de premsa, etc.
Tot plegat es pot consultar a la pàgina web www.archivocine.com.
 
 
Tot plegat està classificat de forma meticulosa, fins al punt que quan a Benejam se li demana qualsevol dada, la troba en pocs segons. És conscients que la part en paper del seu arxiu està arribant a la seva fi. “Cada vegada tot es fa en digital. Han desapareguts els programes de mà, la informació per a distribuïdores i periodistes en paper, els fotocroms... cada vegada s’editen menys cartells”, comenta no sense una certa nostàlgia. Quan parlem del futur de la col·lecció, apareixen les incògnites. Benejam es troba plenament actiu, però evidentment no deixa de preocupar-se en el demà. Per pensar-hi.

 

Por si se quiere descargarse el PDF original del semanario.

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