Setmanari de l'Empordà. Septiembre 2013

LLUÍS BENEJAM
Col·leccionista de material de cinema
 
 
Texto Mireia Reynal  (Setmanari L’Empordà 24-9-2013)
 
«Tengo la historia del cine, desde principios del siglo pasado, hasta la fecha»
 
Lluís Benejam inicia la creación del  Archivo de cine a finales de los 90, cuando realizó una exposición sobre cine en el año en que se conmemoraba el centenario del nacimiento del séptimo arte. Benejam descubrió entonces su pasión y, en un contexto en el que muchas salas de cine locales estaban cerrando, empezó a reunir todo tipo de material cinéfilo e inició una austera colección. Actualmente ya tiene miles de carteles de cine. La colección de Lluís Benejam tiene un valor que se basa más en las necesidades ajenas que en la propia y asegura: “Yo no quiero ser una persona que sólo almacene cosas para mí”. Para él coleccionar es crear memoria, conservarla. El pasado sábado se inauguró una exposición donde se recopila material en torno al filme El Museo Dalí se cierra a las siete, que él se ha encargado de reunir. Lluís Benejam me recibe en el taller Roger Fotocomposició, del que es copropietario desde hace años para responder a las preguntas.
 
 --¿Qué representa para usted la expresión “ser coleccionista”?
--Coleccionar es un placer y una responsabilidad. Coleccionar es crear memoria. Se trata de dejar constancia, de conservar el recuerdo.
 
--¿Qué piezas forman su colección?
--Pues, de hecho, todo lo relacionado con la propaganda de una película. Empecé con el programa de mano, seguí con el pressbook (catálogos con información de la película que se enviaba a los exhibidores y a la prensa); tengo también diapositivas, el libro –si puedo conseguirlo– e, incluso, también la música. Los carteles son quizás la parte más importante de mi colección. Ahora debo estar cerca de los 28.000.
 
--A la hora de añadir un cartel a su colección, ¿en qué criterios se basa?
--En un principio coleccionaba los carteles de las películas que habían ganado un Óscar. Más tarde quise ampliar horizontes y me propuse intentar conseguir todos los carteles de todas las películas que se fueran exponiendo en la cartelera. Siempre se tiene más interés en aquellos que pueden parecer más difíciles de conseguir. Quizás los más complicados de adquirir sean los que se llaman avances. Aquellos que anuncian la película antes de su estreno y que cuando el film llega a la pantalla desaparecen. Según qué películas, se realizan series. A veces se realizan tiras: actores por separado y cosas así. Al ser impresiones muy cortas, son difíciles de encontrar.
 
--Tengo entendido que usted no se dedica propiamente a la compra de los artículos, sino que más bien se ha decidido por los intercambios. ¿Cuáles son los procedimientos a la canjear carteles, programas o pressbooks?
--Tengo un sistema muy exhaustivo de clasificación. Unas listas cuya relación contiene toda la información de los artículos que tengo y también los que todavía no he podido obtener. A partir de ahí comienza mi procedimiento de búsqueda de lo que me falta. Hace tiempo, por ejemplo, hice un intercambio con la Filmothèque Jean Vigo de Perpignan. Yo les di 2.000 carteles y ellos, a cambio, material que tenían repetido. Ahora he empezado a tener contacto con la filmoteca española y también utilizaré este sistema. Si se trata de una organización, lo que debe hacerse primero es conseguir contactar con el responsable, darte a conocer, enterarte si hay posibilidad de intercambio. Las filmotecas nos parece que tienen mucho material, pero a menudo no es así. Normalmente hay una persona que se dedica a visitar salas para ir obteniendo, pero aún así, les falta.
 
--Pero si se trata de una filmoteca, ¿no debería parecer, en principio, que disponen de todo el material?
--Pues no, no lo tienen todo. Ellos tienen la película, pero todo lo que hace referencia a propaganda, como que las distribuidoras de cine no tienen la obligación de enviarles este tipo de material, les falta y deben intentar por iniciativa propia ir encontrándolo. Tienen gente de cines que les llevan, tienen más ventajas que yo pero, en cierto modo, deben realizar el mismo trabajo de búsqueda que hago yo.
 
--¿Hasta dónde ha ido para conseguir un cartel? ¿Ha tenido alguna vez algún problema con alguien? O por el contrario, ¿tiene alguna anécdota divertida que contar?
--Hago varias rutas, voy hacia Biarritz, San Sebastián, hacia el delta del Ebro, Montpellier, Carcasona... todos estos cines son lugares donde encuentro los carteles de los últimos estrenos. Parece fácil pero, en los primeros contactos, la gente es muy reacia, ya que creen que voy hacer negocio. Después, cuando ven que ésta no es mi intención, me dejan pasar a las salas y coger material. Voy una vez al año y aprovecho llenando el coche con todo lo que consigo recoger. En Montpellier, la sala se encuentra en una zona donde no puedo acceder en coche y tengo que ir con una carretilla, arriba y abajo, transportando el material... Al final es muy divertido.
 
--El mundo del cine ha evolucionado mucho. ¿También el cartelismo?
--Según la nacionalidad eran diseños muy distintos. Cada país tenía sus propios artistas, sus grafistas, que se dedicaban a realizar los carteles de una manera concreta, tenían su propio estilo. ¡Había grafistas muy buenos! Ahora este trabajo artesanal se ha perdido como en otros muchos ámbitos. La creación digital ha dado paso a un proceso de uniformización. El título del cartel muchas veces se conserva en inglés, es decir, ya no varía. Titanic mismo fue igual en todo el mundo.
 
--Hay partes de la historia que se han estudiado a partir del cartelismo de esa época. ¿Se puede decir que ocurre lo mismo con el cartelismo de cine?
--Hay grandes carteles realizados por magníficos grafistas que corresponden a determinadas épocas, donde queda reflejado claramente cuáles eran los géneros predilectos del público y que caracterizaron a la sociedad del momento. Westerns de los años 50, el boom del cine X, películas de romanos... En cuanto a períodos más recientes, queda reflejada claramente la censura y la represión cultural de la sociedad de los años de la Guerra Civil cuando intentas buscar carteles de esa época. Algunos se encuentran en manos de coleccionistas, otros se han perdido... Es difícil conseguirlo. Es un ámbito complicado, podías encontrar muchos impedimentos. Ahora es muy distinto. En principio, puedes acceder a todos los documentos.
 
--En algún momento ha afirmado que le gustaría hacer visible su colección. ¿En qué está pensando?
--Pues mostrarla, por ejemplo, a través de exposiciones. Y si, después, alguien tuviera pensado visitar el archivo para realizar algún trabajo, no tendría ningún problema para mostrarle el material que tengo y hablar sobre él. Por lo que respecta a una cesión a algún museo no, de momento, no. Para mí sí que tiene un valor especial lo que estoy haciendo. Es importante.
 
----------------------------------
Conservando una información útil para el futuro
“No es en absoluto el valor económico el que me alienta a seguir coleccionando. Hay carteles que valen mucho dinero y no me gustan. Algunos sí, pero tampoco pagaría el precio que piden. Hay carteles que, al haberse impreso pocos ejemplares, tienen un valor altísimo”. Lluís Benejam asegura que la importancia de su archivo es el conjunto de información que contiene. “No tengo una colección muy importante (por ejemplo piezas de los años 20 y los años 10), de éstas tengo muy pocas. Hay personas en la que carteles a partir de los años 80 no tienen suficiente valor. Consideran que a partir de una determinada época son tan sólo "papel". Para mí sí que tiene un valor especial lo que estoy haciendo. Lo importante es que tengo la historia del cine desde principios de siglo hasta la actualidad. Lo tengo todo. Carteles que pueda tener hoy, en dos años ya serán viejos. ¿Quién dice que este tipo de información al cabo de unos años no será útil? Hay muy poca información al respecto y yo estoy contribuyendo a preservarla... Esto es lo que me gusta” concluye el coleccionista. FIGUERAS | M.R.
«Tinc la història del cinema,
des de principis del segle passat, fins ara»
 
Lluís Benejam inicia la creació de l'Arxiu de cinema a finals dels anys 90, quan va realitzar una exposició sobre cinema l’any en què es commemorava el centenari del naixement del setè art. Benejam descobrí llavors la seva passió i, en un context en què moltes sales de cinema locals estaven tancant, va començar a reunir tota mena de material cinèfil i va iniciar una austera col·lecció. Actualment ja té milers de cartells de cinema. La col·lecció de Lluís Benejam té un valor que es basa més en les necessitats alienes que en la pròpia i assegura: “Jo no vull ser una persona que només emmagatzemi coses per a mi”. Per a ell col·leccionar és crear memòria, conservar-la. Dissabte passat es va inaugurar una exposició on es recopila material entorn del film El Museu Dalí es tanca a les set, que ell s’ha encarregat de reuni. Lluís Benejam em rep al taller Roger Fotocomposició, del qual és copropietari des de fa anys per respondre a les preguntes.
 
--Què representa per a vostè l’expressió “ser col·leccionista”?
--Col·leccionar és un plaer i una responsabilitat. Col·leccionar és crear memòria. Es tracta de deixar constància, de conservar el record.
 
--Quines peces formen la seva col·lecció?
--Doncs, de fet, tot el que està relacionat amb la propaganda d’una pel·lícula. Vaig començar amb el programa de mà, vaig continuar amb el pressbook (catàlegs amb informació de la pel·lícula que s’enviava als exhibidors i a la premsa); tinc també diapositives, el llibre –si el puc aconseguir– i, fins i tot, també la música. Els cartells són potser la part més important de la meva col·lecció. Ara dec estar a prop dels 28.000.
 
--A l’hora d’afegir un cartell a la seva col·lecció, en quins criteris es basa?
--En un principi col·leccionava els cartells de les pel·lícules que havien guanyat un Òscar. Més tard, però, vaig voler ampliar horitzons i em vaig proposar intentar aconseguir tots els cartells de totes les pel·lícules que s’anessin exposant a la cartellera. Sempre es té més interès en aquells que poden semblar més difícils d’aconseguir. Potser els més complicats d’adquirir són els que s’anomenen avançaments. Aquells que anuncien la pel·lícula abans de la seva estrena i que quan el film arriba a la pantalla desapareixen. Segons de quines pel·lícules, se’n fan sèries. De vegades se’n fan tires: actors per separat i coses així. Com que són impressions molt curtes, són difícils de trobar.
 
--Tinc entès que vostè no es dedica pròpiament a la compra dels articles, sinó que més aviat s’ha decantat pels intercanvis. Quins són els procediments a l’hora de bescanviar cartells, programes o pressbooks?
--Tinc un sistema molt exhaustiu de classificació. Unes llistes amb una relació que conté tota la informació dels articles que tinc i també els que encara no he pogut obtenir. A partir d’aquí comença el meu procediment de recerca del que em falta. Fa temps, per exemple, vaig fer un intercanvi amb la Filmothèque Jean Vigo de Perpinyà. Jo els vaig donar 2.000 cartells i, ells, a canvi, material que tenien repetit. Ara he començat a tenir contacte amb la filmoteca espanyola i també faré servir aquest sistema. Si es tracta d’una organització, el que s’ha de fer primer és aconseguir contactar amb el responsable, donarte a conèixer, assabentar-te si hi ha possibilitat d’intercanvi. Les filmoteques ens a sembla que tinguin molt material, però sovint no és així. Normalment hi ha una persona que es dedica a visitar sales per anar-ne obtenint, però tot i així, els en manca.
 
--Però si es tracta d’una filmoteca, no hauria de semblar, en principi, que disposen de tot el material?
--Doncs no, no ho tenen tot. Ells tenen la pel·lícula, però tot el que fa referència a propaganda, com que les distribuïdores de cinema no tenen l’obligació d’enviar-los aquest tipus de material, els en falta i han d’intentar per iniciativa pròpia anar-lo trobant. Tenen gent de cinemes que els en porten, tenen més avantatges que jo però, en certa manera, han de fer la mateixa feina de recerca que faig jo.
 
--Fins on ha anat per aconseguir un cartell? Ha tingut mai algun problema amb algú? O al contrari, té alguna anècdota divertida per explicar?
--Faig diverses rutes, vaig cap a Biarritz, Sant Sebastià, cap al delta de l’Ebre, Montpeller, Carcassona... tots aquests cinemes són llocs on trobo els cartells de les últimes estrenes. Sembla fàcil però, en els primers contactes, la gent és molt reàcia, ja que es pensen que hi vaig a fer negoci. Després, quan veuen que aquesta no és la meva intenció, em deixen anar a les sales i agafar material. Hi vaig una vegada a l’any i aprofito emplenant el cotxe amb tot el que aconsegueixo recollir. A Montpeller, la sala es troba en una zona on no puc accedir-hi amb cotxe i haig d’anar-hi amb un carretó, amunt i avall, traginant material... Al final és molt divertit.
 
--El món del cinema ha evolucionat molt. També el cartellisme?
--Segons la nacionalitat eren dissenys molt diferents. Cada país tenia els seus propis artistes, els seus grafistes, que es dedicaven a fer cartells d’una manera concreta, tenien el seu propi estil. Hi havia grafistes molt bons! Ara aquest treball artesanal s’ha perdut com en molts altres àmbits. La creació digital ha donat pas a un procés d’uniformització. El títol del cartell moltes vegades es conserva en anglès, és a dir, ja ni varia. Titanic mateix va ser igual a tot el món.
 
--Hi ha parts de la història que s’han estudiat a partir del cartellisme d’aquella època. Es pot dir que passa el mateix amb el cartellisme de cinema?
--Hi ha grans cartells fets per magnífics grafistes que corresponen a determinades èpoques, on queda reflectit clarament quins eren els gèneres predilectes del públic i que van caracteritzar la societat del moment. Westerns dels anys 50, el boom del cinema X, pel·lícules de romans... Pel que fa períodes més recents, queda emmirallada clarament la censura i la repressió cultural de la societat dels anys de la Guerra Civil quan intentes buscar cartells d’aquella època. Alguns es troben en mans de col·leccionistes, d’altres s’han perdut... És difícil aconseguirne. És un àmbit complicat, et podies trobar molts impediments. Ara és molt diferent. En principi pots accedir a tots els documents.
 
--En algun moment ha afirmat que li agradaria fer visible la seva col·lecció. En què està pensant?
--Doncs mostrar-la, per exemple, a través d’exposicions. I si, després, algú tingués pensat visitar l’arxiu per fer algun treball, no tindria cap problema per mostrar- li el material que tinc i parlar-ne. Pel que fa a una cessió a algun museu no, de moment, no. Per a mi sí que té un valor especial el que estic fent. És important.
 
----------------------------------
Preservant una informació útil per al futur
“No és en absolut el valor econòmic el que m’encoratja a seguir col·leccionant. Hi ha cartells que valen molts diners i no m’agraden. N’hi ha que sí, però tampoc pagaria el preu que demanen. Hi ha cartells que, com que se n’han fet pocs exemplars, tenen un valor altíssim”. Lluís Benejam assegura que la importància del seu arxiu és el conjunt de la informació que conté. “No tinc una col·lecció molt important (per exemple peces dels anys 20 i els anys 10), d’aquestes en tinc molt poques. Hi ha persones per a qui aquests cartells a partir dels anys 80 no tenen prou valor. Consideren que a partir d’una determinada època són tan sols “paper”. Per a mi sí que té un valorespecial el que estic fent. El que és important, és que tinc la història del cinema des de principis de segle fins a l’actualitat. Ho tinc tot. Cartells que pugui tenir avui, d’aquí dos anys ja seran vells. Qui diu que aquest tipus d’informació al cap d’uns anys no serà útil? Hi ha molt poca informació sobre aquest tema i jo estic contribuint a preservar-la... Això és el que m’agrada” conclou el col·leccionista. FIGUERES | M.R.
 

 

En el PDF encontrará el artículo publicado el 24 de setiembre 2013

  Artículos publicados en la prensa      Difusión en la Prensa y TV  

 
Top